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El día que el TAEKWONDO mejoró mi vida

Queda claro que en nuestro diario vivir atravesamos situaciones complicadas que nos generan estrés ya sea en la escuela, trabajo, familia, tráfico, salud, etc.

Cuando no estamos listos para afrontar ciertas situaciones o no sabemos cómo lidiar con ellas la tensión se acumula en nuestro cuerpo, si no hacemos algo al respecto no solo nuestro cuerpo enferma sino también nuestra mente, por ejemplo: nos llenamos de miedo, rabia, frustración, nos volvemos más intolerantes con todo, impacientes y perdemos el control de nuestras emociones.

Está dicho que la salud y el deporte van de la mano, ya que la práctica deportiva proporciona una mejora en la condición física dependiendo a la cantidad y calidad del ejercicio que realizamos. Sin embargo, directamente unido al estado físico de cada persona está su equilibrio mental, cuyos beneficios generados por la actividad deportiva no son por decirlo de alguna manera tan visibles como el aspecto corporal “no se pueden ver, ni se pueden tocar” como los músculos del bíceps, pero el aspecto psicológico es igual o más importante y también se debe ejercitar.


Aquí es donde mi cuerpo se cansa y mi mente descansa

Haz del espacio donde entrenas un lugar sagrado para ti, deja tus problemas detrás de la puerta, no entrenes desde la rabia, tus compañeros de instrucción no tienen la culpa. Pero puedes descargar todo lo que te molesta en el entrenamiento, gritando, pateando la bolsa, golpeando al bob, o tratando de encontrar la paz y el equilibrio realizando poomsae.

Entrenar actúa en nuestro sistema nervioso central, estabiliza proteínas y libera endorfinas, las cuales son las hormonas responsables de la relajación y la felicidad, la dopamina y la serotonina causan la misma sensación en tu cerebro que cuando escuchas música o estás enamorado/a, es por esto que después de un intenso entrenamiento, te sientes mucho mejor.




 
 
 

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